El jardín alimenticio permacultural puede considerarse un paisaje que almacena un tipo de energía muy especial, la información genética. Las semillas almacenadas son la forma estable y duradera que capta la información en una de las etapas de su ciclo.
Dentro del movimiento de permacultura, la conservación de semillas (especialmente de variedades antiguas locales o raras, abandonadas por la agroindustria) ha inspirado a los activistas a conectarse en redes de bancos de semillas, reactivando así una práctica fundamental para la supervivencia futura.