Cada hora llega a la tierra más energía del sol que la utilizada por toda la población en un año. Nada más que en vez de estar concentrada, es difusa. “Es posible diseñar sistemas de uso de la tierra atendiendo a la capacidad de almacenamiento de los sistemas naturales de energía solar y abasteciendo a la vez las necesidades humanas. Ésta fue la premisa original del concepto de Permacultura -nos dice David Holmgren, el co-creador de este concepto.
Se trata de cambiar la forma en que estamos acostumbrados a vivir. Costumbre que se remonta a no más de 150 años atrás. Escuchar el sonido de los pájaros en vez del zumbido del motor.
“Es la tarea de nuestra época tomar a este gran mundo, reconfigurarlo y aplicarlo al desarrollo de sistemas sustentables.
Mollison -el compañero co-creador del concepto de permacultura- cita tres ejes que deberíamos observar en el cumplimiento de esta tarea:
– Los sistemas que construyamos deberán perdurar lo máximo posible y requerir el mínimo de manutención.
– Estos sistemas movidos por energía solar deberán producir no sólo para abastecer sus propias necesidades, sino también las necesidades de la gente que los cree y los controle. De ese modo son sustentables al sustentar a ambos, a sí mismos y a quienes los construyen.
– Podemos utilizar para su construcción energía no renovable con la condición de que durante su vida útil almacenen o conserven más energía de la utilizada en su construcción y manutención.
Si planificamos y actuamos suficientemente pronto, y usamos nuestra creatividad y cooperación para desatar el genio dentro de nuestras comunidades locales, entonces podremos construir un futuro que puede ser mucho más satisfactorio y enriquecedor, más conectado y más amable con la tierra que el estilo de vida que tenemos hoy.