En la mayor parte de las sociedades indígenas y campesinas, el cuidado de la tierra más allá de las necesidades de la familia y los descendientes estaba incorporado en las tradiciones naturales espirituales para mantener al mundo todo con vida. A un nivel más práctico, en muchas sociedades agrícolas, la siembra de árboles y bosques de larga vida y valor ha constituido una manera tradicional de redistribuir el tiempo y los recursos excedentes para el beneficio de las generaciones futuras y de la tierra misma.
David Holmgren
